Después de 23 años, Blizzard Entertainment sorprendió con el anuncio y la llegada de la nueva expansión de Warcraft III, “Forsaken Kingdom”. La misma se develó en el marco de la BlizzCon 2026, pertenece a la edición Reforged del título y se estrenó este 12 de Septiembre. Desde aquí tuvimos el agrado de poder jugarla, de forma tal de compartirles nuestra opinión y experiencia con ella.
Personalmente mi contacto con la saga había sido bastante pequeño y fue hace tiempo, pero me gustó regresar a ella ya que mantenía esas ganas de continuar conociendo más acerca de su lore y me lo debía.
En cuanto a trama, Forsaken Kingdom (o Reino de Renegados), ofrece un argumento dividido en dos partes: el prólogo, “Los últimos días de Lordaeron”, y la campaña principal, “Reino de Renegados”. Es válido mencionar que no se puede comenzar directamente por la segunda etapa, debido a que desde el inicio se van narrando hechos que van sucediendo de manera cronológica y nos perderíamos parte del relato. Una vez que vayamos completando cada episodio sí podremos ir escogiendo cuál deseamos repetir.
Comentando un poquito acerca de su historia antes de ahondar en sus características de jugabilidad y evitando lo más posible develar mucha información, el personaje principal al que acompañamos en esta aventura es Garek Bandarion, quien forma parte de la Guardia de la Ciudad de Lordaeron liderada por el Capitán Landen. A través de los capítulos, el protagonista va afrontando distintas situaciones, combates y misiones, hasta que él —e incluso el jugador, al menos en mi caso— lo descubren de una manera sorpresiva. Una mínima acotación en este apartado del nuevo contenido, es que tanto Arthas como Sylvanas Windrunner también participan de él.


Si les parece, ahora sí vayamos hablando de la estructura del gameplay.
Al ir jugando me fue llamando la atención la manera en la que están planteadas las mecánicas, ya que las mismas van variando en relación a lo tradicional de la franquicia e incluso entre ambos eslabones de la trama. Warcraft III siempre solió estar asociado a la estrategia, más precisamente a los RTS (Real-Time Strategy/Estrategia en tiempo real, como Age of Empires y StarCraft) con la dinámica de recolectar recursos para poder ir, por ejemplo, constituyendo una población mayor y con más fuerzas e ir progresando con los objetivos.
En esta expansión el enfoque se corre un poco de ello, compartiéndonos una propuesta más orientada a la acción y al rol (ARPG). Aparte de los niveles de los protagonistas, el loot y el ir consiguiendo mejor equipamiento, con sus correspondientes características, va cobrando una presencia mayor, así como la personalización de los talentos. Asimismo, luego del prólogo, se va acentuando esa tendencia de una partida más centrada en los personajes principales, sin unidades secundarias que asistan.
Por otro lado, e igualmente me hago cargo de mi posible nivel de ‘manqueo’, debo decir que me pareció que la dificultad estaba descompensada, aún existiendo diferentes niveles de complejidad. Hay enfrentamientos que ocurren en secciones más tempranas que son mucho más complicados que los que vienen posteriormente y esa alternancia se mantiene. Lo que más me inquietó fue sentir que eran algunas decisiones del propio game design lo que colaboraba a la frustración y a que uno se ‘tilteé’. Hay puntualmente una pelea con un boss que empieza con uno de los protagonistas justo en el medio de varios ataques, quedando enseguida con su barra de vida debilitada. Equipo de desarrollo y diseño, por favor, piedad. A su vez, la habilitación de un guardado automático luego de la reproducción de una cinemática por primera vez, creo que aportaría cierta agilidad, porque sino se depende del autoguardado rapidito o de repetir la misión general y/o la animación.
Bajo ese contexto la entrega resulta entretenida, pero tienen esas aristas que producen una especie de loop: ganas de jugar, te molestan esas injusticias y penalizaciones, luego te alegrás por superar la misión y se repite el proceso. Pero así como señalo esto muy preciso, la expansión es muy buena y genera el deseo de seguir jugando y viendo cómo continúa la trama. Hacía tiempo no le dedicaba horas a exponentes donde vas farmeando y teniendo duelos con adversarios, con sus debidos niveles, y realmente me permitió reencontrarme con ese gustito de ir obteniendo más experiencia y querer explorar más.


Manteniendo la línea de Reforged, los gráficos se ven muy bonitos y con un aspecto más aggiornado. Además en este estilo de sagas donde hay tantas especies de criaturas y ambientaciones, siempre es agradable el hecho de detenerse y poder hacer zoom para apreciar un poquito más en profundidad los escenarios y sus ítems.
Donde Blizzard Entertainment sigue siendo sin dudas uno de los mejores, por no decir el campeón, es en las cinemáticas, con todos los elementos que a ellas las componen. Porque no sólo es la animación en sí y el nivel de detalle visual, sino las decisiones en el storytelling para mantener la unión entre lo sucedido y lo que vendrá pero conservando el entusiasmo por seguir avanzando y, a la vez, no exponer todo el desenlace de primera; además de ir procurando que combine bien con el amplio universo de Warcraft ya creado. Los guiones no se sienten básicos y, en las ocasiones que lo ameritan, logran apelar a momentos más emotivos o de acción.
La música también es para apreciar, con algunas melodías muy agradables, perfectamente para escucharlas por fuera del juego incluso. Sí reconozco que hubo una que me recordó mucho a un tema de “El Señor de los Anillos”. Dentro de este aspecto y del diseño sonoro, como contrapartida creo que las frases de los personajes se vuelven un tanto repetitivas con rapidez. Es normal en este estilo de entregas que la variedad tienda a ser limitada, pero aquí pareciera más acotada aún. Y si se debe hacer una misión de nuevo, es una pena porque es un componente que va tomando mayor notoriedad.
Concluyendo, me alegra que luego de tantos años el sello siga apostando por sus juegos y universos construidos, aportándole nuevo contenido y de calidad, como sucede con Forsaken Kingdom. Si bien éste cambia un tanto la fórmula habitual, también es interesante conocer a la saga con condimentos nuevos en sus mecánicas. Por mi parte, aunque renegué en varias oportunidades, fue una grata experiencia a la que quise ir volviendo periódicamente durante estos días para saber cómo iba continuando la historia y para seguir disfrutando de este estilo de propuestas que, inconscientemente, no recordaba me gustaban tanto.
