Ayer se estrenó Assassin’s Creed Black Flag Resynced para PlayStation 5, Xbox Series X|S, y PC (mediante Steam, Epic Games, Ubisoft Store), a su vez que en Ubisoft+. El lanzamiento consiste en una remake de Assassin’s Creed IV Black Flag y nos reencuentra con la historia de su protagonista, Edward Kenway.

Haciendo un breve repaso por aquel entonces, la entrega original debutó en 2013 y supo traer aire fresco a la franquicia al incluir a la esencia ya conocida, un nuevo factor como la temática pirata. Porque si bien la idea central de la saga es entretenida y suele brindar horas de contenido de por sí, también es agradable ir viendo cómo se va fusionando con distintos contextos y ambientaciones; y en eso la compañía ya tiene buena experiencia y resultados.

En ella, Ubisoft amplió las mecánicas y características de mundo abierto a otros horizontes, ya que un elemento distintivo de este volumen fue la posibilidad de embarcarnos, levar anclas y comenzar a navegar libremente, explorando numerosas islas, enfrentándonos a otros barcos y hasta descubriendo más de la fantástica fauna marina. Todo eso logró que la propuesta se diferenciara de sus pares y fuese una de las más recordadas.

A su vez, parte de la magia de esta saga es la construcción histórica que acompaña a la ambientación. En el transcurso de la narrativa vamos recorriendo distintas locaciones, se nos va situando y hablando de distintos países conocidos, se hace mención de sucesos, conflictos y rivalidades entre civilizaciones y todo ese conjunto va gestando aún más la curiosidad e interés por continuar la partida. Un aspecto que sin dudas siempre colabora a esto es también la labor de investigación y cuidado, para introducir referencias y modismos asociados a la época que se desea evocar. No sólo es simpático escuchar particularidades como que a los barcos le pongan nombre y se refieran con el pronombre “ella” (“Ella es una belleza”, en relación a la embarcación), sino también ir escuchando los cánticos, ver el diseño de vestimenta de los personajes, de acuerdo a su lugar de origen y clase, hasta incluso la utilización tanto de armas blancas como de fuego en los enfrentamientos. En adición, podemos notar que algunos diálogos están en español mientras otros se reproducen en inglés y, no representa un error, sino que precisamente las personas van conversando en sus idiomas nativos.

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Hablando con franqueza, este marco temático combina muy bien con la línea de los asesinos, el hurto y la picardía a la hora de desplazarse. Hay un público al que siempre le —y nos—  intrigó el mundo de los piratas y es muy entretenido encontrarse con la opción de experimentar aquello de la manera actual más realista (y segura) posible.

A nivel visual, en cuanto a los rostros aún le queda un poquito al sello para tener un aspecto más realista, pero esta nueva versión permite disfrutar de un acabado gráfico mucho más bonito, que da gusto detenerse y apreciarlo sobre todo por el escenario que se ofrece, tanto en las islas con la iluminación plena del sol, como al momento de pilotear, especialmente de noche o con condiciones climáticas adversas como en plena tormenta. Ya Black Flag se veía muy bien e innovaba por el paisaje alrededor, pero aquí se eleva la vara y la experiencia.

Al inicio comentaba que los Assassin’s no suelen ser ejemplos de contenido limitado, pero en esta ocasión menos todavía. Aparte de las míticas atalayas y por ejemplo, fragmentos del Animus, hay otros elementos para ir coleccionando como nuevas melodías y mensajes en botellas. Por supuesto hay tareas principales y secundarias, pero en esta remake además se ha añadido material nuevo, incluidas nuevas misiones.

Como viene sucediendo, la entrega cuenta con varias opciones de configuración en cuanto a la accesibilidad. Además de las paletas de colores junto a los tamaños de fuente, su legibilidad y la narración en voz alta, también se pueden censurar algunas situaciones y factores como la representación de la sangre. Me gusta destacar que esas alternativas estén presentes, ya que si bien uno puede no ser impresionable y se conoce más o menos la índole del juego, hay momentos donde las secuencias son un tanto más gore o grotescas, y es válido que se puedan apaciguar.

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Llegando a la conclusión, creo que Assassin’s Creed Black Flag Resynced es un muy lindo título para jugar, tanto si ya habíamos interactuado con la versión original, como si no, como incluso si nunca habíamos probado un AC anteriormente. La franquicia se fusiona con una temática que le queda muy bien y no desentona para nada, al contrario. La sutileza y la perspicacia en los movimientos y en los modos de actuar, son características que reúnen tanto al universo de los asesinos como al de piratas, teniendo ambos como contrapartida también su lado más salvaje, combativo y frontal.

En aquel entonces había disfrutado de Black Flag, pero realmente ahora fue muy agradable reencontrarme con esta propuesta ya que no recordaba tanto el gustito de perderse un rato navegando, explorando y señalando objetivos en el mapa, mientras la tripulación va acompañando al son de Drunken Sailer, argh!